Buenas a todos, retomando la última entrada publicada, recordaréis que os hablaba de mi experiencia en una Vista en la que me di cuenta de la enorme importancia que puede llegar a tener la declaración de un testigo y que en un momento dado, puede desequilibrar la balanza a favor de una de las partes.
Después de haber asistido a muchos juicios, puedo deciros que al contrario de lo que la mayoría de la gente puede pensar, los abogados no siempre se preparan a sus testigos, o al menos ésa es la impresión que me he llevado más de una vez.
Yo particularmente, y quizás se deba a mi obsesión por el perfeccionismo, si voy a llamar a un testigo para interrogarlo, necesito asegurarme antes de qué es lo que va a responder tanto a mí como al abogado contrario, principalmente porque si lo que va a decirnos puede perjudicarme, prefiero ahorrarle el viaje.